Estudiantes USACH obtienen 1er y 2do lugar en desafío de innovación de EY Chile
Javiera Mora Rivas y Sebastián Vidal Llancapan, estudiantes de cuarto y quinto año de Contador Público y Auditor, obtuvieron el primer y segundo lugar en la semifinal nacional del EY Audit Innovation Challenge.
A comienzos del mes de mayo, EY Chile realizó la semifinal de su Audit Innovation Challenge 2026, una competencia que reunió a 30 estudiantes de diferentes universidades del país para resolver desafíos asociados a la auditoría y al entorno empresarial.
De los once finalistas de la Universidad de Santiago de Chile, Javiera Mora Rivas y Sebastián Vidal Llancapan, estudiantes de cuarto y quinto año de la carrera de Contador Público y Auditor, lograron el primer y segundo lugar en el desafío, debido a su destacado desempeño, creatividad y capacidad de innovar.
Además del reconocimiento a nivel nacional, Javiera también representará a Chile en la Final Regional, celebrada en Brasil, entre los días 21 y 25 de junio frente a universitarios de toda Latinoamérica.
El camino hacia el desafío
Ambos estudiantes conocieron el challenge por medios completamente diferentes. Por su parte, Javiera se enteró mientras estaba en la Facultad de Administración y Economía, y vio un stand informativo de la empresa que, además, ofrecía cabritas de regalo.
“Fue mucha casualidad la verdad, porque yo no tenía idea del evento” cuenta la estudiante entre risas, “mi enfoque se fue a unas cabritas y me dijeron que para tenerlas tenía que inscribirme, lo hice…a las dos semanas me llega un correo que fui preseleccionada y no podía creerlo”.
Por otro lado, Sebastián se encontraba de intercambio en España cuando recibió el correo de Karina Chandía, jefa de carrera de Contador Público y Auditor, que informaba acerca del evento. “Estaba con un amigo, le conté y le dije que no sabía si inscribirme y fue él, Juan, quien me motivó” recuerda el estudiante, “después de que llegara a Chile, me llegó el correo de yo había sido seleccionado dentro de los treinta y fue muy loco porque yo nunca pensé que iba serlo”.
Si bien tanto Javiera como Sebastián confiesan haber tenido dudas respecto a su participación en la semifinal, ambos admiten que las ganas de vivir la experiencia sin importar sus resultados, fue el empujón para ambos asistir el 8 de mayo a las oficinas de EY Chile.
Marcando la diferencia en la competencia
Hasta entonces, ninguno se había visto durante sus horarios lectivos, pero en la competencia, fueron asignados al mismo grupo de trabajo. Junto a otros estudiantes, debían analizar un caso de una empresa de seguridad ficticia, la cual, a medida que avanzaba el desafío, iba presentando problemas como robo de información, desconfianza de los clientes, hackeos, entre otros.
“Creo que los dos nos supimos desempeñar o expresar muy bien en el grupo, decíamos ‘si chiquillos, tienen razón, pero para hacer esto tienen que hacer esto otro’” comenta la estudiante de cuarto año, “entonces creo que igual vieron que manejábamos un poco la materia, pero más que nada se dieron cuenta de lo social, que fuimos capaces de escuchar, de relacionarnos…” puntualiza.
Por su parte, Sebastián agrega que la competencia nunca se sintió como tal. “Era un trabajo en equipo para nosotros” explica, “creo que también eso destaca harto de las habilidades que desarrolla uno aquí dentro de la Universidad: el desarrollarse en equipo y no individualmente”.
Tras terminar esta etapa, cada participante expuso en cinco minutos su solución al desafío frente al jurado de la competencia y, a partir de sus evaluaciones, se escogieron a los tres finalistas de la competencia. Mientras el tercer lugar se iba con un estudiante de la Universidad de Chile, Javiera y Sebastián se decían mutuamente que el otro merecía el primer lugar.
“Cuando ya estábamos solo los dos de la USACH fue como: ya nos damos por pagados, somos ganadores” cuenta el estudiante de quinto año, “estábamos muy nerviosos y ya cuando dijeron que la Javi ganó, para mí realmente fue muy emocionante y muy bonito de ver, me alegró mucho”.
Para Javiera fue un momento de mucha emoción e incredulidad. “Cambiaron la slide de la presentación y salía la foto del ganador y estaba yo, quedé así como impactada, no supe qué decir” recuerda emocionada, “el Seba me abrazó, me dijo felicitaciones y yo me puse a llorar, porque iba muy expectante de que otra persona ganara, entonces en ese momento no lo creía”.
Un reconocimiento personal
Si bien para los dos estudiantes fue un momento de gran emoción y alegría, tanto para Javiera como para Sebastián, este reconocimiento tiene un valor más personal que profesional.
“En un inicio fue todo a nivel personal, creo que he logrado avanzar y logré superar esa frustración que fue el cambiarme de carrera, porque cuando pasó eso, se me vino el mundo abajo” cuenta la estudiante, “entonces siento que al fin estoy en mi lugar, donde me siento cómoda, se me da y que puedo decir que me gusta lo que estoy estudiando”.
En la misma línea, Sebastián cuenta que, al llegar a su casa, vivió un momento de emoción compartida que lo hizo valorar aún más su reconocimiento, a pesar de las inseguridades que sintió en un principio. “Es enriquecedor darse cuenta que todo fue por algo, todo valió la pena, todo lo que se luchó… todas las horas que he pasado estudiando.. todos los proyectos que hice… el tiempo que le dediqué… todo tiene sus frutos al final” agrega el estudiante.
Durante estos días, Javiera se encuentra representando a Chile en Brasil frente a estudiantes de todos los países de latinoamérica. Desde allá, invita a la comunidad estudiantil de la Universidad de Santiago salir de su zona de confort y atreverse a participar en lo que puedan.
“Participen en todo, inscribanse en todo, experimenten la mayor cantidad de cosas… atrévanse, porque ganes o pierdas, ya ganaste la experiencia, aprendiste, compartiste… y si no se logra, inténtenlo de nuevo, y si no es aquí, es en otro lado” finaliza.
Montserrat Urrutia Bermúdez
