Egresada USACH estrena el libro “Rojo Carmín”: Un relato de memoria, rigor e investigación aeronáutica
A través de la escritura, Luz María Ramírez, egresada de Ingeniería Civil Química, reconstruye la memoria de su hijo Tomás y visibiliza una rigurosa investigación que reveló graves omisiones en su accidente aéreo.
El 17 de enero de 2020, cuando el reloj marcaba las 09:04 horas, en una oficina de la Base Aérea Pudahuel, una persona escribía en un registro técnico: “Se informa accidente aeronave CC-DAI, sector La Victoria de Chacabuco”. Esa única línea no solo reflejaba el trágico accidente que Tomás Gutiérrez Ramírez y José Aldunce Mora acababan de tener durante su vuelo instruccional, sino que significaba el inicio de una verdad que una familia perseguiría durante años.
“Rojo Carmín: La verdad del fuego en vuelo” es el relato testimonial que Luz María Ramírez Chamorro, egresada de Ingeniería Civil Química de nuestra Casa de Estudios y madre de Tomás, escribió para reconstruir la vida de su hijo y mostrar una investigación que reveló esta verdad que, hasta hoy, las instituciones no han asumido.
Un historia nacida en la USACH
Sin embargo, la historia no comienza desde el día del accidente, sino en marzo de 1989, cuando Luz María conoció a Manuel Gutiérrez Jiménez, su esposo y, en ese entonces, compañero de clases en la Universidad de Santiago de Chile. Por esos años, no imaginaban que lo aprendido en las aulas los acompañaría incluso en una situación como esta.
“En la universidad estudiamos bajo un rigor muy muy fuerte…eso nos enseñó a hacer las cosas bien, a ser exhaustivos, metódicos y enfrentar los problemas pensándolos bien” cuenta la egresada, “eso lo hemos ido aplicando en toda nuestra historia profesional y sobre todo en la investigación del accidente de Tomás”.
Desde ese encuentro, la historia se desenvuelve entre estudios, trabajo, sueños compartidos y la llegada de sus hijos: Valentina, Javier, Tomás y Sofía.
Tomás y el sueño de volar
Tomás tenía 19 años. Luz María lo describe como un adolescente muy de piel, bueno para los deportes, amante de la naturaleza, siempre pendiente de quienes lo rodeaban y, sobre todo, enamorado de volar.
En primero básico, por sus buenas notas, le regalaron su primer vuelo junto a un amigo de la familia. Ese hecho marcó para siempre su vocación y, hasta cuarto medio, tuvo claro que, lo que él quería para su futuro, era surcar los aires.
El día del accidente, Tomás llegó al aeródromo “La Victoria de Chacabuco” para realizar su último vuelo instruccional para obtener su licencia de piloto. Lo acompañaba José Aldunce, piloto e instructor de vuelo de Aeroinnova, y, tras una larga inspección de rutina, abordaron la aeronave Pipistrel Alpha Trainer de matrícula CC-DAI.
A las nueve de la mañana, Aldo Carbone, instructor de vuelo de la misma empresa y que se encontraba volando en paralelo al avión de Tomás, notificó el accidente en la frecuencia aeronáutica 122.4. Media hora más tarde, el helicóptero de rescate emitió el mensaje que cambiaría el futuro de la familia de Tomás: “Ocupantes sin compatibilidad con la vida”.
Tras este hecho, la autora y madre de Tomás, cuenta que no hubo un acompañamiento por parte de las instituciones, sólo existió silencio, verdades incompletas y una serie de frases crueles dirigidas a ellos. “Una cosa fue perder al Tomi, pero lo que nos hicieron vivir después…no se lo doy a nadie” agrega.
Revelando el fuego en vuelo
Ante esto, la familia llevó adelante su propia investigación e identificó múltiples omisiones que llevaron a esta tragedia: el uso de aeronaves no aptas para el nivel de exigencia de los vuelos instruccionales, mantenimientos no registrados en bitácoras oficiales e innumerables faltas a los protocolos normativos.
La búsqueda de la verdad también los llevó a acceder a peritajes claves —como análisis tanatológicos, fotografías y videos— que demostraron que durante el vuelo se produjo un incendio en la cabina y no tras el impacto, como las instituciones quisieron demostrar.
“El fuego en vuelo no era una hipótesis, sino un secreto a voces desde el primer momento” escribe Luz María en el libro, “entre el profundo dolor nació la necesidad de buscar la verdad, la que desde el primer día nos impelía por dentro y no nos permitía dejar de buscarla”.
Fundación TOMI: Al servicio de la seguridad aeronáutica
Movida por este objetivo y la necesidad de no dejar abandonadas a familias que puedan sufrir este tipo de tragedias, junto a Manuel crearon la Fundación TOMI, desde donde impulsan el compromiso con la verdad, el cumplimiento de las normas aeronáuticas y la seguridad en la aviación.
“Como lo digo en el libro, no hay un ‘manual de cortapalos’ de qué hay que hacer cuando uno sufre un accidente de esta naturaleza en la familia. No hay un usted tiene que llamar a este número o tiene que ir a tal parte, no hay nada” explica Luz María, “nosotros aprendimos viviendo todo eso, entonces dijimos pongamos esa experiencia al servicio de quien más lo necesite”.
Una historia escrita por y para la verdad
Al cumplirse seis años del accidente, Luz María publicó este relato que no solo ordena emocionalmente lo vivido, sino que también rescata la memoria de Tomás desde el amor y funciona como instrumento para transparentar la verdad.
“Escribí con mucho amor este libro, porque Tomás era puro amor” comenta la egresada, “así que los invito a todos a leer esta historia, para que se conozca y no se vuelvan a cometer los mismos errores y que otra familia no vuelva a pasar lo mismo que nosotros” invita finalmente.
Quienes deseen adquirir “Rojo Carmín: La verdad del fuego en vuelo” pueden hacerlo escribiendo directamente a Luz María Ramírez a través de su correo electrónico luzmariaramirezch@gmail.com
Montserrat Urrutia Bermúdez
